Modelar cómo las fuerzas constructivas (elevación, vulcanismo) y las fuerzas destructivas (meteorización, erosión) operan en diferentes escalas espaciales y temporales para formar las características continentales y del fondo oceánico de la Tierra.
La superficie terrestre es un campo de batalla constante. Mecanismos constructivos como el levantamiento tectónico (orogenia) y el vulcanismo elevan las masas continentales, impulsados por el calor interno. Mecanismos destructivos como la meteorización, la erosión fluvial y los movimientos de masas las hunden, impulsados por la gravedad y el ciclo del agua.
Estos procesos operan a escalas muy diferentes. El levantamiento tectónico puede elevar una cordillera unos pocos milímetros al año durante millones de años (escala temporal larga). Un deslizamiento de tierra (movimiento de masas) puede alterar la ladera de una montaña en segundos (escala temporal corta). Ambos dan forma al paisaje final.